
Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado de mediodía:
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.
Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolida y esperando.
Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.
El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro entre lámpara de trino,
azul domingo de mi pensamiento.
EDUARDO CARRANZA
Nace en Apiaya (Colombia) en 1913; muere en Bogotá en 1985
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